OpiniónNoche de las Corbatas: 40 años

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Por Carlos Díaz. Secretario General Adjunto

La dictadura cívico-militar que tomó el poder el 24 de marzo de 1976, fijó claros objetivos para la destrucción del ser nacional, la desindustrialización del país, el endeudamiento externo y la eliminación de derechos laborales conquistados por la clase trabajadora, por mencionar algunos.

Para el cometido aplicaron el más siniestro plan sistemático de aniquilación a través del Terrorismo de Estado secuestrando, torturando, asesinando, desapareciendo, condenando al ostracismo, a todos aquellos que fueron visualizados como un obstáculo a los propósitos económico-financieros y socioculturales de los dictadores militares y sus participes civiles.

En el mes de julio de 1977, como parte del plan de terror genocida, en la ciudad de Mar del Plata perpetraron la “Noche de las Corbatas”.

“Esta es la noche de las corbatas, pero resulta que ahora los que administramos justicia somos nosotros”, fueron las palabras que Marta García escuchó en el centro clandestino La Cueva el 6 de julio, en el viejo radar de la Base Aérea en Camet. Hacía poco menos de un mes, había sido detenida junto a su esposo Jorge Candeloro en la provincia de Neuquén el 13 de junio, lugar elegido para el exilio a causa de las constantes persecuciones y amenazas en la ciudad costera. Fueron trasladados en avión a Mar del Plata y alojados en ese campo de concentración.

Jorge Candeloro, comprometido con los derechos de los trabajadores, había participado en la Gremial de Abogados de Mar del Plata y militado en el Partido Comunista Revolucionario hasta 1975. Marta fue liberada el 8 de diciembre. Gracias a su testimonio, se lograron reconstruir muchos de los hechos que tuvieron lugar en La Cueva durante aquellos días.

Sólo se necesitaron algunas horas, entre la tarde del 6 a la madrugada del 8 para detener a los abogados laboralistas Norberto Centeno, Salvador Manuel Arestín, Raúl Hugo Alais, Camilo Ricci, Carlos Bossi, Tomás Fresneda y a su esposa María Mercedes Argarañaz, embarazada de cinco meses al momento del secuestro. Todos fueron llevados a La Cueva, ubicado en la entrada de Mar del Plata en la ruta 2.

Además se secuestró en el mismo operativo, al ex Secretario General de la Asociación Judicial Bonaerense Dr. José Verde y su esposa, a María Esther Vázquez de García y a su esposo Néstor Enrique García Mantica, éstos el día 13 de julio.

Norberto Centeno era, quizás, el abogado más reconocido en el ámbito del Derecho Laboral y el más veterano de todos. Tenía 60 años, asesor legal de la CGT nacional y local y de muchos otros gremios como Correos y Telecomunicaciones, Camioneros, Pasteleros, Minas y Canteras y Gastronómicos, llegó a concentrar el 80% del trabajo legal en la ciudad de Mar del Plata. Estuvo asociado con Candeloro. Centeno defendía una concepción humanitaria del trabajador que lo llevó a redactar la Ley de Contrato de Trabajo, sancionada el 11 de septiembre de 1974. Un mes después de que las Fuerzas Armadas asumieran el poder en 1976, el 40% de la norma fue modificada en perjuicio de los derechos laborales. Las ideas de Centeno lo habían llevado preso al menos cinco veces desde el golpe de 1955. Su cuerpo acribillado fue encontrado en el camino viejo a Miramar el 11 de julio. En verdad, Centeno no resistió la tortura.

Salvador Arestín defendía a los trabajadores de la actividad pesquera. Fue dirigente estudiantil, abogado de la Gremial e integrante junto a Hugo Alais, cuya trayectoria profesional lo reunió, a su vez, con Candelero y Centeno en la creación del Convenio Colectivo de Trabajo 161 para los fileteros de pescado del puerto. Al momento del secuestro, Alais formaba parte del estudio de Camilo Ricci.

Tomás Fresneda, era herrero y abogado. Al igual que Alais y Arestín, defendía los derechos laborales y también realizaron presentaciones de hábeas corpus a partir de las numerosas desapariciones ilegales en Mar del Plata ante el Golpe de Estado, como desde antes que ya actuaba la Concentración Nacional Universitaria (CNU). Se asoció con Carlos Bozzi, adherido al movimiento de curas tercermundistas, y  abrió un estudio jurídico. Jamás se supo el paradero de Fresneda y su esposa María Mercedes Argarañaz, embarazada de su tercer hijo.

La Noche de las Corbatas fue uno de los exponentes del disciplinamiento de la sociedad llevado a cabo por la última dictadura cívico militar. La desaparición y asesinato de abogados, activamente comprometidos en la defensa gremial, representó la destrucción de derechos laborales para silenciar a los trabajadores, en beneficio de un conjunto de intereses políticos, económicos y judiciales.

Carlos Bossi, Camilo Ricci, José Verde y su esposa, y Martha García de Candeloro fueron los únicos sobrevivientes.

En 1977 el manejo de la represión en Mar del Plata estaba a cargo del entonces coronel Alfredo Manuel Arrillaga, jefe de la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea 601. El comodoro Ernesto Alejandro Agustoni era entonces Comandante de la Base Aérea, y fue quien cedió al ejército el uso de las instalaciones del radar.

El coronel Pedro Alberto Barda era el comandante a cargo de la Subzona XV, dentro del sistema represivo del Primer Cuerpo de Ejército, era el responsable de los distintos centros clandestinos de detención que funcionaban en Mar del Plata, como La Cueva, la Base Naval, la Comisaría 4ª, el Destacamento de Batán y el Destacamento de Suboficiales de Infantería de Mar.

Los hechos del 6 de julio no podrían haber ocurrido sin la complicidad civil que facilitara las tareas de los secuestradores. El juez Pedro Federico Hooft, en ese momento al frente del juzgado provincial N° 3, no tramitó los pedidos de hábeas corpus de los abogados laboralistas y, además, no informó sobre la muerte de Jorge Candeloro a sus familiares ni reclamó su cuerpo al Ejército cuando supo que efectivamente había sido asesinado. Desde que se reabrió la investigación fue citado en seis oportunidades, pero jamás se presentó.

El juez federal de Mar del Plata Pedro Federico Hooft, fue absuelto “en la investigación por las presuntas irregularidades y/u omisiones incurridas en el trámite de las causas relacionadas con las privaciones ilegales de la libertad sufridas por diversas personas, en su mayoría letrados, en la denominada Noche de las Corbatas, así como en los recursos de habeas corpus interpuestos a favor de éstos, hechos ocurridos en el mes de Julio de 1977″, indica el fallo dictado el 28 de abril de 2014 por el jurado de enjuiciamiento de La Plata. Sin embargo, en la séptima audiencia del jury de enjuiciamiento, el abogado Juan Carlos París, admitió que el juez marplatense estaba al tanto de que algunas de las víctimas de la Noche de las Corbatas habían sido capturadas por los militares durante la última dictadura.

 En homenaje a los más de cien profesionales del Derecho que sufrieron la represión ilegal se instauró el “Día Nacional de los Abogados Víctimas del Terrorismo de Estado” como también el “Día del Abogado Laboralista”, en memoria de la Noche de las Corbatas.

Los principios inspiradores de las leyes protectoras de los obreros significaban un obstáculo para el poder económico para la obtención de ganancias y concentración de la riqueza. A cuarenta años de la Noche de las Corbatas nos encontramos ante el mismo andamiaje político, económico, social y jurídico que ataca los derechos laborales y a las organizaciones sindicales, criminalizando la protesta para transferir brutalmente las riquezas de nuestra Patria a los grupos concentrados de la economía.

Son 30.000 Fue Genocidio.

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