GéneroEl documento enviado por el Departamento de Genero de ATE al Congreso cincuentenario de CLATE:

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8 DE MARZO, DIA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES TRABAJADORAS

Este 8 de Marzo, día internacional de las Mujeres Trabajadoras, nosotras las mujeres de ATE, proponemos Jornadas de Lucha y movilización, con todas las mujeres de las organizaciones que están en CLATE, reivindicando a las obreras textiles calcinadas en la fábrica en Nueva York, que perdieron la vida por plantarse contra la patronal, parando contra la violencia de Género que mata cuando reclamamos mejores condiciones laborales.

En nuestro país como también en los países del continente resuenan constantemente las voces de las mujeres contra todo tipo de explotación, las dictaduras, la desigualdad, la violencia machista y patriarcal, la discriminación. Se escucha el cántico de miles de mujeres con las voces de repudio en diferentes puntos de esta patria grande latinoamericana una y otra vez. Desde hace años venimos reclamando lo que por derecho nos corresponde. El derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Si lanzamos una mirada en el tiempo, vemos que muchas acciones, articulaciones y luchas han sido la victoria de los pueblos de este continente, que nos hace pensar en una larga trayectoria de construcción, de relaciones, reflexiones, movilizaciones, aprendizajes y alianzas.

Estas acciones fueron por ejemplo la derrota hace 10 años del ALCA, en Mar del Plata, donde una Campaña Continental nos permitió una experiencia colectiva de resistencia y lucha, pudimos vivir un fuerte e intenso proceso de fortalecimiento como sujetos políticos fuerte y fue construida involucrando toda la región de las Américas, con un amplio espectro de organizaciones y movimientos sociales. En Latinoamérica, el feminismo, debatió la centralidad del tema del trabajo construyendo una acción orientada al cuestionamiento global al sistema capitalista y patriarcal. Se plantearon alternativas que generaran igualdad, teniendo como eje la cuestión de la soberanía y autodeterminación de los pueblos, con una perspectiva de igualdad entre mujeres y hombres, y manejarse desde su carácter antipatriarcal, antirracista, anticapitalista y en armonía con la naturaleza. Cuestionando fuertemente la militarización de los territorios, y construyendo la autonomía económica de las mujeres para su independencia.

Hace 31 años en Argentina, nació el Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), espacio de discusión política único en su tipo en América y Europa, que reúne miles de mujeres amas de casas, sindicalistas, religiosas, de la cultura, legisladoras, trabajadoras del estado, privadas, de pueblos originarios, etc. que en horizontalidad debaten las problemáticas del género. 70.000 mujeres se reunieron en el 2016 en la ciudad de Rosario-Santa Fé acordando siempre por consenso, los temas que a lo largo de los años se fueron presentando en ante-proyectos en la legislatura nacional logrando se avance en derechos hacia las mujeres. Como resultado de esta unidad feminista, hay leyes hoy vigentes como la del “Matrimonio igualitario”, “el divorcio”, “la de Trata de personas” o la de “Violencia de Género”. Otros proyectos como la Interrupción voluntaria del embarazo, donde sistemáticamente pierde estado parlamentario, los legisladores no se atreven, o no quieren tratar este temas por 5ta vez presentado sin lograr el quórum para su tratamiento. Las mujeres organizadas en movimientos o solas pero con conciencia de los derechos que nos asisten, pedimos a los gobiernos leyes que nos protejan, que nos permitan avanzar en el derecho a la vida, la salud, la autonomía real de las mujeres. Reclamamos simplemente DERECHOS.

Propiciamos un nuevo cambio cultural y social, que nos permita avanzar con nuevas prácticas de relaciones en donde el poder no sea el instrumento de tensión desigual entre varones y mujeres. Son muchos los derechos conseguidos pero seguimos debatiendo las problemáticas de las mujeres a lo largo y ancho de los países componentes de la CLATE, tratando de instalar espacios de discusión y debate para poder construir conjuntamente los derechos que todavía no hemos podido alcanzar. La realidad de las mujeres es similar en cada uno de los países que la integran. La violencia ejercida hacia las mujeres es el hilo conductor que nos iguala a todas en cada país de este continente. Laura Leonor Vázquez Pineda, fue asesinada en Guatemala por defender su territorio ante el avance de la minería. O en Colombia el asesinato de las defensoras de la paz verdadera, Yaneth Alejandra Calvache y Emilsen Mayuoma mujeres víctimas de la violencia sistemática de guerrilleros y paramilitares. En honduras, la cra Berta Cáceres, asesinada por luchar contra la construcción de la represa Agua Zarca. En Chile, la muerte de la activista del pueblo mapuche, Macarena Valdez, luchando contra la instalación de una central de energía renovable conjuntamente con otras cras que defienden derechos a la vida. Máxima Acuña, campesina de los Andes Peruanos que resiste a pesar de las amenazas de muerte por no permitir la instalación de la minera en Tragadero Grande fuente de agua y vida en ese territorio. En México si bien no hay cifras oficiales, pero si un registro imparable de mujeres desaparecidas o encontradas muertas en los últimos 20 años. En nuestro país, Argentina, entre el año 2008 y 2015 fueron asesinadas 2094 mujeres produciéndose una muerte cada 30 hs. En el año 2015, solamente por abortos clandestinos más de 600 muertes se produjeron por esta práctica ya que todavía no somos libres de decidir sobre los embarazos no deseados. Violencias que nos identifican y nos hermanan a las mujeres latinoamericanas. Por nombrar algunas situaciones de violencias en el continente. El sistema capitalista atraviesa a la clase trabajadora, pero en forma diferenciada a las mujeres. Sigue sometiendo a mujeres y varones acrecentando las desigualdades de género.

También las condiciones socioeconómicas son diferentes, y esto acrecienta las diferencias a la accesibilidad de derechos. El patriarcado, socio principal del capitalismo, profundiza la asimetría de poder a la que somos sometidas las mujeres. Este poder sin dudas es ejercido a través de la violencia en todos sus aspectos a la cohesión del cuerpo y de la mente de las mujeres para dominarnos y paralizarnos.

Este sistema nos diferencia con los varones ante la realidad de “igual trabajo, menor salario” siempre en perjuicio por ser mujeres. En el trabajo de los cuidados las mujeres, en la mayoría de los casos, no perciben ningún tipo de remuneración, tampoco reconocido por ninguno de los países (a excepción de Uruguay que tiene ley sobre cuidados de adultos mayores y niños). El trabajo doméstico y del cuidado permite mantener las condiciones de explotación y de sobreexplotación de trabajo en los países de América, puesto que genera y transfiere valor, aunque no pase por el mercado como el trabajo asalariado siendo el de los más esforzados.

Estas formas de dominación se construyen desde lo cultural, político e ideológico naturalizando los estereotipos, reafirmando la sumisión y explotación hacia las mujeres. La violencia es la herramienta que utilizan estas dos formas de opresión que se traducen en brutalidad expresadas en los femicidios, las violaciones, los abusos y las distintas formas de violencias a tal punto que la mayoría de las veces solo a través de experiencias dolorosas y en la mayoría de los casos solo colectivamente las mujeres podemos re-pensarnos, transformarnos y reconstruirnos hacia nuestro empoderamiento como mujeres libres. Muchas instituciones del capitalismo (la iglesia, las religiones, la educación, la prensa, las multinacionales y el Estado a través de todos sus aparatos) refuerzan y son el sostén de la dominación del capital sobre el ser humano y dentro de esa cadena de explotación, del varón sobre la mujer.

Nosotras como mujeres trabajadoras, como mujeres estatales, como mujeres de CLATE, somos también atravesadas cotidianamente por esas violencias y ese poder patriarcal. Nos vemos reflejadas en cada mujer, en cada país de este continente, sintiendo la forma más cruda de la violencia hacia las mujeres cuando nos asesinan a alguna compañera querida.

En estos gobiernos pseudo progresistas liberales, etc. donde el capitalismo impone los ajustes, tarifazos, se acrecienta la pobreza y el achicamiento del Estado, las mujeres nos llevamos la peor parte: la pobreza tiene rostro femenino y nos coarta la libertad de decir no cuando estamos dentro del círculo de la violencia. Y las mujeres del continente nos preguntamos todos los días ¿cómo terminar con esa violencia de género que nos mata cotidianamente solo por nuestra condición de ser mujeres? Nos revelamos saliendo a las calles, alzando nuestras voces.

Aquí hubo un 3 de Junio, bajo la consigna NI UNA MENOS, donde la sociedad en su conjunto, inundaron las plazas y las calles diciendo BASTA DE FEMICIDIOS. En el año 2016 salimos masivamente a la calle y logramos demostrar la potencia organizada que tenemos las mujeres cuando ponemos por sobre todo la defensa de nuestras vidas y nuestros derechos.

Tuvimos la iniciativa de parar. Nos movilizamos y nos auto-defendimos. Cuando nos tocaron a una, respondimos todas. Y el 19 de Octubre, Nosotras Paramos. Nuestra organización, ATE, tuvo lucidez para dar respuesta, siendo una de las primeras organizaciones sindicales que convocaron a organizar el primer Paro Nacional de Mujeres que, lejos de ser algo meramente simbólico, representó un paro efectivo a nivel nacional. Fue un hito histórico en la lucha de nuestro país, no solamente en el movimiento de mujeres, que está mostrando las nuevas formas de organización y la capacidad de protagonizar acciones que nos unifican más allá de la diversidad política.

Paramos contra los femicidios, que son el punto más alto de una trama de violencias, que piensa nuestros cuerpos como cosas a usar y descartar, a romper y saquear. Apunta al disciplinamiento de las mujeres y de todas las personas que se rebelan contra los roles que esta sociedad defiende a capa y espada. Luchar contra esas violencias exige una respuesta múltiple. Nos implica a todas y todos. Siendo similar la realidad de las mujeres latinoamericanas en los países que la componen, los abusos de poder en las diferentes formas de violencias tienen rostro y nombres de mujeres. Creemos necesario la construcción de un PARO DE MUJERES EN LATINOAMERICA, donde organizadamente digamos NO MAS VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES cualquiera sea el tipo de violencia a la que somos sometida.

Seamos miles de mujeres en el continente diciendo ¡Basta de matar a nuestras mujeres! ¡Basta de condiciones laborales precarias! ¡Basta de despidos! ¡Basta de Mujeres en la Trata de personas! ¡Basta de violencia obstétrica! Demostremos a los poderes judiciales y a los gobiernos respectivos que se nos está acabando la paciencia. Alguien tiene que hacer algo.

Nosotras vamos a seguir estando en la calle porque no podemos permitir que maten ni a una sola mujer más. Todas somos valiosas, todas tenemos un proyecto de vida, todas tenemos un futuro. Digamos fuertemente para que todos nos escuchen: “Si mi vida no vale nada, produzcan sin mi”. Queremos vivir con plenos derechos sobre nuestras vidas, sobre nuestros cuerpos. Que la unidad de las mujeres latinoamericanas avance en la defensa de los derechos de las mujeres, pero también avance en poder mostrar caminos de construcción popular que hoy necesitamos afianzar, recrear e inventar.

Instamos a las organizaciones que integran la CLATE, que se manifiesten en contra de todo tipo de violencias, se organicen para erradicar la misma de la organización a la cual pertenecen y de la sociedad. MUJERES DE LATINOAMÉRICA, ESTE 8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA, JORNADA DE LUCHA Y MOVILIZACIÓN. HAGAMOS UN PARO DE MUJERES EL PRÓXIMO 25 DE NOVIEMBRE, DICIENDO BASTA DE VIOLENCIA HACIA NOSOTRAS Y SIGAMOS MARCHANDO HASTA QUE TODAS SEAMOS LIBRES.

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