ATE convoca a la primera y urgente marcha por los femicidios 2019. Nuestras vidas valen

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Cada año el movimiento de mujeres comienza durante el verano, con calores sofocantes las primeras Asambleas preparando el 8M (Día Internacional de la Mujer Trabajadora) que desde hace algunos años hemos conmemorado con PAROS de distintos tipos e intensidades.
Sin embargo, este verano las trágicas y constantes noticias hicieron que la urgencia nos convoque a la calle antes del 8 de marzo, porque la masacre de mujeres no se tomó vacaciones y resulta indispensable decir basta y transformar todo este dolor en lucha.

Las cifras están en las crónicas de todos los medios, cada día hay un nuevo y más truculento caso, a ellos debemos sumar las violaciones, desapariciones, abusos, partos obligados de menores violadas, etc. todo eso es lo que nos saca a la calle, porque no somos números ni estadísticas, somos personas y no vamos a permitir que nos sigan matando.

NO SOMOS NUMEROS. Las vidas que nos robaron desde que empezó 2019:
Celeste Castillo, 27 años de Santiago del Estero que fue asesinada por su pareja, un oficial de policía. El hombre también se suicidó.
En Longchamps, mataron a una nena de 10 años, con 17 puñaladas en el rostro y otras 15 en la espalda. Su madre la encontró muerta, en su casa, al volver del supermercado. Los principales sospechosos son la expareja de la mujer y el hijo de él.
En Mar del Plata, Gisel Romina Varela, una mujer policía, fue asesinada por su expareja, mientras esperaba el colectivo. El hombre tenía una restricción perimetral y ya fue detenido, en Miramar.
En Córdoba, Daiana Moyano, de 24 años, fue hallada muerta, al bajar del colectivo, en los alrededores de la Ciudad Mi Esperanza.
Delicienne Sajuste, de 26 años, proveniente de Haití. Fue asesinada por su expareja. El hombre intentó suicidarse con ácido muriático.
En Esperanza, Santa Fe, Agustina Imvinkelried, 17 años, fue asesinada, a la salida de un boliche. Aún se está esclareciendo el hecho, pero sí se confirmó que fue golpeada y enterrada viva.
Susana Yas, de 77 años, fue asesinada, en el barrio Estación Norte, Mar del Plata. La mataron de un disparo en la cara, en el ascensor, arrastrada hasta un cuarto de depósito de la planta baja del edificio.
Silvia Ricci, de 61 años, fue asesinada por su vecino, en La Plata, provincia de Buenos Aires. Habían discutido por “las hojas de la vereda”. Fue apuñalada seis veces, en el pecho, la cara y el estómago. El asesino se encuentra detenido.
En Chaco, Valeria Juárez, de 32 años, fue asesinada a escopetazos por su propio padre que tras el crimen se suicidó con la misma arma.
Liliana Loyola, de 64 años, fue prendida fuego por su propio hijo, en San Juan. Actualmente, el joven se encuentra detenido.
En Santa Fe, Denise Canale, de 38 años, fue asesinada, dos días después del femicidio de Agustina Imvinkelried. Su marido la mató a martillazos. Él mismo confesó el crimen, más tarde. También está detenido.
En Cañuelas, provincia de Buenos Aires, Romina Ugarte, de 26 años, era una policía y fue asesinada, al recibir un disparo en su rostro. El principal sospechoso es su novio, quien también era oficial de seguridad. El crimen ocurrió en la casa donde vivían ambos. La pareja se encuentra detenida y la desafectaron de sus funciones como policía.
El cuerpo de Carla Soggiu, de 28 años, fue encontrado en el Riachuelo, el 19 de enero. Había activado dos veces el botón antipánico y se encontraba desaparecida desde entonces. Ella tenía hidrocefalia y había tenido una cirugía en la que le habían colocado una válvula intracraneal.
Su pareja la había atacado y es el principal sospechoso de las condiciones en las que se encontraba Carla en el momento de su muerte.
En Chacabuco, provincia de Buenos Aires, Silvia Pereyra, de 59 años, fue encontrada muerta, por su hija. Habría recibido 3 puñaladas: una en la espalda y otras dos cerca del corazón. Aún se sigue investigando el caso. Silvia era peluquera y trabajaba desde su hogar, lugar donde fue hallado su cuerpo.
Mendoza, Liliana Ramona Olguin, de 49 años, fue asesinada por su expareja, a puñaladas, en su casa. Una vecina se asomó por la ventana y vio a la mujer tirada en el piso, alrededor de un gran charco de sangre. El hombre escapó tras el femicidio, pero luego fue hallado y detenido.
Angelina Cáceres: una adolescente de 13 años avisó que se iba a la iglesia evangélica de su barrio, pero nunca volvió a aparecer. Estuvo desaparecida desde antes de Navidad y fue hallada muerta en un descampado. Tenía retraso madurativo.
La odontóloga Gisella Solís Calle, de 47 años, estuvo desaparecida durante 14 días. Su pareja se suicidó y, finalmente, tras una intensa búsqueda nacional, fue encontrada asesinada, envuelta en sus sábanas. El único sospechoso es su pareja.
Ramona Romero: un hombre asesinó a puñaladas a su ex pareja delante de los pequeños hijos de ella y luego se cortó el cuello y las muñecas con el mismo cuchillo y murió, en la localidad correntina de San Miguel.
Corrientes, también ocurrió el femicidio de Sandra Bordón, de 35 años. La mujer fue asesinada a golpes, en su casa, en la ciudad de Goya, por su pareja. Estuvo prófugo por varias horas.
Mariana del Arco fue asesinada, de un tiro por su expareja, en la costa atlántica. El hecho ocurrió en Pinamar. El femicida luego se suicidó.
El asesinato de las turistas israelíes Pyrhia Sarusi, de 63 años, y Lily Pereg , de 54, por su sobrino, en Mendoza.
Mirna Antonella Di Mazzo: el femicidio de la mujer trans en Salta consternó a todo el país. Fue golpeada y estuvo en agonía durante 3 meses y, finalmente, falleció en el hospital de General Güemes.
Valeria Coppa, de 40 años, que trabajaba en la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia de Bariloche, estaba andando en bicicleta en los alrededores de la catedral, cuando su ex pareja, Mariano Cordi, le disparó en la cabeza.

Marchamos por la Emergencia Nacional en Violencia de Género ya!
Que el dolor se transforme en lucha!
No estamos solas, estamos organizadas!
#NuestrasVidasValen

Concentramos el Viernes 1 de febrero en 17:30 lima y Moreno para Marchar a Plaza de Mayo

 

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